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Profesor Luis Andrés Hernández

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Luis A. Hernández G.

Lo importante es el diploma, ya habrá tiempo para aprender!

May 9, 2019 / Margarita

CÓMO LA GENTE LO VE A UNO

El 6 de noviembre de 1985 –estaba yo presto a cumplir el siguiente 10, 53 años de edad– un profesor, catalogado como “come candela” y “extremista”, Tom Curry, escribió en Sol de Margarita el siguiente artículo sobre mi persona. Los 31 años que distan desde esa época apagan toda ínfula de ego, en primer lugar porque –como confiesa el articulista– nunca fui figura política, y mucho menos aspirante a ejercer un cargo con grandes connotaciones y responsabilidades político-partidista, y en segundo lugar porque ya estoy en pacífico retiro.:.

Decanable como ninguno

“Hace algunas semanas, David Alizo publicó en EL NACIONAL, un extraordinario artículo sobre la manera en que los medios de comunicación vienen explotando la imagen juvenil. Observó, con singular perspicacia, que dichos medios tienden a “acentuar el valor exclusivo de la vida, la alegría promiscua en un paraíso de sol”, siendo la figura del joven “un héroe de cuerpo bien formado, piel bronceada, rochelero y libre de toda atadura intelectual… En otras palabras, un bobalicón incapaz de pensar, pero feliz en su estrecho mundo de carros, lanchas y discotecas.
Se sobreentiende que la universidad venezolana, por mandato histórico, debe representar el primer frente contra el deterioro social de cualquier clase, incluyendo aquellos valores que permitan eliminar los efectos perniciosos generados por otros sectores de la cultura. No obstante, se sabe que en lugar de exaltar la verdadera imagen de los jóvenes en cuanto a la búsqueda implacable e insaciable del maná intelectual y moral, a la defensa férrea pero justa de las causas sociales, y en cuanto a la felicidad individual, la integridad nacional, el respeto al mérito y la educación acertada de las generaciones venideras, la universidad venezolana ha caído en la triste rutina de sostener la misma imagen de facilismo que debería transformar. Desde luego, el despertar del joven, como un actor participante con altísima responsabilidad en el drama que nos envuelve a todos, y no como un espectador más con derecho a rochelear cuando le venga en gana, es el único norte que puede hacer valer una estrategia eficaz destinada a la renovación universitaria.
Respecto al Núcleo de Nueva Esparta (de la Universidad de Oriente), la esperanza de que haya encaminado o no hacia esta meta depende, a mi humilde entender, de la suerte del Dr Luis Andrés Hernández. Las cualidades que le dan a él un aval indiscutible para ocupar el Decanato son prácticamente innumerables. El pueblo neoespartano, por ser un testigo presencial de su intachable trayectoria, es harto conocedor de la materia.
Lo vio como fundador del Núcleo en el 69, como Director interino de éste en el 74, como Director de Extensión Universitaria en su mejor época, del 74 al 78, y lo conoce hoy como el director del Centro Regional de Tecnología Educativa.
Se ausentó del país en el 78 para realizar estudios de postgrado en Educación, en la renombrada Universidad de Indiana, recibiendo el título de Ph. D. (aclaro, fue Ed.D, doctor en Educación), en el 82. De paso, si escapa al conocimiento de algunos, como Presidente de la Asociación de los Estudiantes Latinoamericanos (aclaro, venezolanos) de la mencionada universidad; organizó la gira exitosa a aquel país a Las Cuerdas de la Villa del Norte y del Grupo Acuario (típico), dando a conocer así en el exterior muchas de las más apreciadas piezas musicales que forman parte del folklore autóctono.
Pero además de ser un educador infatigable, un gran promotor cultural, un líder universitario lleno de carisma, un conocedor profunda de la problemática educativa reginal y nacional, un experto de los medios modernos de comunicación, el Dr. Hernández cuenta entre sus otras cualidades la de no inmiscuirse nunca en la política partidista. En otras palabras, cuando se trata de la relación de la educación con la política, entiende él, por ser un independiente nato, que la relación igual la del agua con el aceite.
Con el Dr. Hernández en el Decanato, Nueva Esparta estará de júbilo, los jóvenes tendrán una nueva oportunidad de renovar su fe en una Venezuela libre y para los venezolanos, los profesores una nueva oportunidad de pactarse con el cielo (aclaro, celo académico), y el pueblo el orgullo de ver sus valores históricos en el primer plano de los medios de comunicación.
Con el Dr. Hernández en el Decanato, el educando aprenderá a asimilar los acontecimientos que motivaron la guerra a muerte de Bolívar, las razones por las cuales Bello se marchó a Chile, “a aquel país de miseria”, para cumplir con su destino, y sobre todo, entenderá por qué la Venezuela de hoy requiere, más que nunca de hombres incorruptibles”.

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