ME- LE- CIO RI- VE- RA
Se contaba en el Núcleo de Nueva de la UDO que un señor llamado Melecio Rivera, fue por primera vez a Trinidad porque le habían hablado mucho de la isla.
Durmió en una posada, y en la mañana lo despertó la empleada de la limpieza con un cortés “Good morning”. Y el hospedado contestó: ¡Melecio Rivera!. Al segundo, tercer y cuarto día en la mañana, ocurrió lo mismo. Este último día el hospedado, sumamente contrariado, responde el “good morning”, con ¡ME LE CIO RI VE RA!, para servirle!
Y para sí murmurando el inconveniente.
El señor Melecio se encuentra con un oriental en el centro de Puerto España, de quien era amigo, y le saluda, “¡Hola Melecio. Qué gusto verte por Trinidad! ¿Qué te parece la isla? ”
Me parece muy bien, todo muy interesante. El único inconveniente es que la mujer de servicio, cuando entra a limpiar el cuarto, está empeñada en llamarme algo así como “gu mono”, y por más que le digo cómo me llamo, siempre me llama así, y eso me tiene muy disgustado. ¡Ya es como una falta de respeto, una mamadera de gallo!
No, Melecio. Ella lo que te está dando son los “buenos días”, y lo que te dice no es “gu muno” sino “gut mornin”. Que así se dice buenos días en inglés.
¿ Así es la vaina? ¡Qué vergüenza! ¡Eso me da mucha pena! Pero lo que es mañana le voy a demostrar que ¡yo no soy ignorante!
El otro día por la mañana el señor Melecio está ansioso esperando a la señora, y al ésta tocar y querer abrir la boca para saludar, aquél se adelanta: :
–¡Gut mornin!
A lo que la camarera le responde: ¡ME- LE- CIO RI- VE- RA! Con una pronunciación bien anglosajona y trinitaria…