¡HOLA MUNDO!
Tomo el título de un blog de un hijo que me deparó la vida, Alonzo José, para iniciar esta travesura a la que me ha llevado mi hijo Luis Ramón: ¡ponerme a pensar en voz alta los recuerdos de pensamientos y acciones que fomentaron mi existencia! La ocasión es que estoy viviendo mis ochenta y tres años de paso por el planeta tierra, y no vaya a ser caso que me ponga «caduco» de repente, como llamaban antes en Carúpano a los que ahora se les llama «dementes seniles». Para el caso es lo mismo. «Aclaradas» así las cosas, «vuelvo y repito», “¡H0LA, MUNDO!” Siguiendo la recomendación de Luis Ramón, escribiré en reverso. De «alante pa atrás».
A esta edad, oigo y leo cosas que me hacen dudar de en qué etapa de la vida estoy, si es que estoy en alguna. Mi actual esposa, que también se llama Rosa, muchos años menor que yo, me dice: “No, que vá. Viejo es el viento y todavía sopla”, y esto ya es un consuelo.
Pero lo que acabo de leer en un libro escrito en inglés, Brains and Reality (Cerebros y Realidad) de Hay Alfred , me dejó loco. En su prólogo cita la siguiente perla, entre otras: “La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión.”. Y es que está firmada, no por un escritor de los que llaman ahora de “enriquecimiento personal”, o de Nueva Ola, sino nada más y nada menos que por Albert Einstein, físico. Y yo me pregunto, «¿Qué vaina es esta? ¿En qué quedamos?» La cosa me alborotó tanto que me puse a traducir el libro al español, para enseñárselo a mis incrédulos amigos que tienen mi edad, o menores. Sobre todo al doctor Emiro Marcano Maza, psiquiatra, mi gran amigo-hermano de Margarita, que en edad, me viene siguiendo los pasos.
Ojo. No me la doy de filósofo. ¡Tomé la cosa como si me hubieran contando el último chisme de lo chiflado que estaba el físico Einstein! Pero si la cosa es así, ¿No tengo que reconsiderar mi vida?. Porque al decir de mi mamá, «Choíta», que ella sí era filósofa de la vida: «¡Hay algo!».
ooo