CACHO DE ESCUELA
Este cacho lo echaba Emilio Russián en nuestros años de bachillerato en el Carúpano de los años 40.
Joaquín era estudiante malísimo en historia. En ese tiempo estudiar la asignatura era saberse el año doce, por ejemplo; las batallas, las fechas, los héroes,etc. Y Joaquín siempre andaba preguntándonos sobre esos “cuenticos”, como él los llamaba. Pero tenía dotes histriónicas: de improvisador, de actor. Una vez le pidieron en un examen oral que hablara de la Batalla de Carabobo, y por supuesto, de la pregunta sólo tenía una idea vaga de lo que era “una batalla”. Joaquín no se amilanó y se dispuso a desplegar su mejor arma:
—¡Batalla de Carabobo! ¡Qué batalla tan hermosa! ¡Un día muy caluroso! Gran nerviosidad entre los presentes. Un silencio aterrador. ¿Quién ganará la batalla? ¿La ganarán los de este lado? ¿O los de aquel lado? Joaquín dramatizaba, gesticulaba. Y el profesor lo miraba perplejo.
¡Soldados por aquí! ¡Soldados por allá! Caballos por aquí, caballos por allá. Mucho polvo por aquí, también por allá. Bayonetas por aquí, bayonetas por allá. ¡Qué emoción, señores!
El profesor interrumpió lo que Joaquín creía que era una maravillosa actuación:
—¡Basta Jamlet! ¡Cero por aquí y salga por allá!
ooo