LA MISIÓN URGENTE DE MALCOLM
Termina el verano de 2016. Y ayer visitamos a Julia, la mejor amiga de mi hija Miriam y de mi yerno, Chipi. Julia es inglesa, pero vive con su esposo e hijos en el tranquilo pueblo francés de Saint Aubin, muy cerca de Calais. Miriam y Chipi también viven en Saint Aubin. Conocí a los amables padres de Julia, londinenses, y de hecho, compartimos un viaje a Malta, hace unos tres años..
Regreso ahora a visitar a Miriam, Chipi, mis nietos y bisnietos. Julia nos había invitado a almorzar. En una conversación casual oí que el padre de Julia estaba muy enfermo a causa de una grave enfermedad pulmonar. Pregunto, alarmado, por su salud; pues me estoy refiriendo a la persona que conocí como su padre. Ella me aclara que la persona que conozco es su padre adoptivo, y que su padre biológico, el primer esposo de su mamá, es la persona que está enferma. Aclarada la situación, después del almuerzo Julia me enseña una revista inglesa de nombre Practical Classics, en su edición de enero de 2016., En su página 23 hay un extenso artículo ilustrado con una fotografía de un señor mayor sonriente y sentado en un taburete, y más arriba otra fotografía de un viejo automóvil Austin 3-Litre Estate.
La relación entre el señor, de nombre Malcolm, quien viene siendo el padre biológico de Julia, y el automóvil parado en burros de metal, sin motor, y con muchas soldaduras, la define el títular del artículo, que más o menos dice así en español: “Una vez que lo termine, me llevará a mi entierro”. Y en el subtítulo se lee, Un Malcoln determinado tiene la urgente misión de restaurar su 3-Litre Estate”.
El autor del artículo, que redacta un estudio técnico de la naturaleza de la restauración de un automóvil como éste,, destaca de soslayo —y es mi mayor interés en esta nota— la amplia sonrisa de Malcolm, su risa batiente, su “alto espíritu a pesar de estar batallando contra la fuerza inconquistable de su enfisema…” Y que al encontrarse ante él, “tienes la sensación de que va a ganar la pelea, aunque otra infección pulmonar lo ha debilitado un poco”, según Malcolm.. Continúa el articulista: “Su salud puede estar arruinada, pero su pasión por la vida, su sentido del humor y su amor a estos grandes Austins no apagan su entusiasmo”
Malcolm Stephen, emocionaste al articulista, y mucho a mí. No te conocí personalmente, pero admiro tu fortaleza de ánimo y espíritu. Yo también soy un viejo, y me has transmitido tu posición ante la vida. No soy mecánico, y no soy muchas cosas. Pero he entendido integralmente tu mensaje subliminal.. Eres testimonio de lo que pienso cuál habria de ser la disposición humana al acercarse el fin de, o la transición hacia, la ruta. No sé si lo podré hacer con la intensidad de tu ejemplo; pero trataré de parecerme al cirio: dar luz hasta el final de la cera . Eso, estoy seguro, es lo que estás haciendo. Gracias Malcolm.