LOS ÚLTIMOS DULCES
Mario de Andrade, escritor, poeta, novelista y musicólogo de Brasil
(Sao Pablo, 1893-1945)
Felipe Girard me hace llegar este poema, recibido a su vez de su hermano mayor, Roberto Chambeu . Es una traducción libre del original en portugués, pero que recoge la esencia del poema y con la cual me identifico plenamente:
Conté mis años
Y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante,
que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces:
Los primeros los comió con agrado, pero
cuando percibió que quedaban pocos,
Comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos,
sabiendo que no se va a lograr nada..
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que,
a pesar de su edad cronológica no han crecido.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
quiero vivir al lado de gente humana, muy humana,.
que sepa reír de sus errores
que no se envanezca, con sus triunfos.
que no se considere elegida, antes de la hora.
que no huya de sus responsabilidades,
que defienda la dignidad humana,.
y que desee tan sólo andar al lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente
Que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida
Le enseñó a crecer con toques suaves del alma.
Sí…tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas,
Y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Doy gracias a quien sea que haya hecho la traducción, al que tuvo la delicadeza de colocarla en un portal y de allí haya pasado a los mensajes que van de teléfono en teléfono llevando una palabra de consuelo a toda la humanidad. En nombre de todos, ¡muchas gracias!