EL MONO PEREIRA
Miguel era el ayudante de uno de los mejores sastres de Carúpano.. Finalizaba la década de los cuarenta. Hacía ojales y cogía ruedos. Así definía él su trabajo.
Mientras lo hacía, soñaba que un día se liberaría de este trabajo que él consideraba monótono. Este sentimiento no interfería con su rendimiento, pues su jefe, que también se llamaba Miguel, estaba orgulloso de la responsabilidad y dedicación de su asistente.
Miguel hacía su escuela primaria en una escuela nocturna, y tuve la oportunidad de ser su maestro de cuarto grado. Era tan dedicado y responsable como en su trabajo. Cuando terminó su primaria ya yo me había ido a Caracas.
Cuando regresé a casa de vacaciones me dijo que tenía que hablar conmigo muy seriamente. Efectivamente nos reunimos y el motivo fue, de nuevo, que él pensaba que ya era hora de dar término a su trabajo de hacer ojales y coger ruedos; que había reunido un dinerito para estudiar cualquier otra cosa.
Le conseguí inscripción (condicionada) en la Escuela Nacional de Telecomunicaciones, en radiotelegrafía. Si aprobaba los exámenes de diciembre obtendría la inscripción definitiva. No sólo la obtuvo, sino que se convirtió en uno de los alumnos más aprovechados de su promoción. Al graduarse fue escogido para hacer cursos de electrónica aeronáutica en la OACI, en el aeropuerto internacional de Maiquetía. Después hizo cursos de especialización en Londres.
Total, que Miguel cambió de hacer ojales y coger ruedos a ser jefe nacional de mantenimiento de equipos aeronáuticos de los aeropuertos de Venezuela….
ooo