LO MEJOR QUE HIZO DIOS FUE HACER UN DIA TRAS OTRO
Así decía Choíta. ¡Y mira que tenía razón! Después que me botaron del ministerio, el profesor a quien le dijo Martín, mi condiscípulo español, “…de entenderle, entenderle, ¡No! Pero me lo sospecho…”, me nota muy preocupado y me preguntó que qué me pasaba.
Le confesé el mal rato que estaba viviendo –sin trabajo y con familia que atender, y mi carrera en educación en peligro. El profesor me dijo que iba a considerar mi situación y que al día siguiente fuera a verlo.
Gracias al cielo, al día siguiente me pidió que lo acompañara. Pasamos primero por un liceo privado que quedaba en Altamira, y de allí a una importante empresa privada petrolera.
La semana siguiente empecé a trabajar en ese liceo y a mitad del mes siguiente recibí un oficio en donde se me informaba que era beneficiario de una beca de cuatrocientos bolívares mensuales, que para la época era un realero. Ganaba más ahora. Así hice mi último año de estudios y me gradué en 1965.
Para cerrar el cuadro, ese mismo año ocurrió algo verdaderamente sorprendente:
Una respetable señora de Carúpano acudió al ministerio que me botó, y casualmente la atendió la misma persona que me hizo el interrogatorio que terminó en mi expulsión. Y resultó que la señora era amiguísima del funcionario en cuestión.
–-Mira, hablando de tu pueblo, aquí tengo un expediente muy grave de un paisano tuyo sumamente irresponsable que tenía embochinchado al alumnado donde trabajaba .
La señora, sorprendida de la información, le pregunta muy curiosa,
—Y si no es problema para ti, ¿me puedes decir el nombre de esa persona?
El funcionario le dio mi nombre, y ella alarmada, le dice,
—¿Cómo? Ese “irresponsable” del que tú me hablas, trabajaba de radiotelegrafista en la Orinoco Mining Company en Puerto Ordaz, renunció allá para venirse a Carúpano a estudiar el quinto año de bachillerato e iniciar sus estudios de pedagogía, y ahora está a punto de graduarse con honores… Está casado y tiene una hija. Sé todo esto porque soy amiga de su familia, y estudió su último año de bachillerato con mi hija… ¿Tú crees que una persona así es un “irresponsable”? Si tú le das curso a expediente, dejas de ser amigo mío. ¡Esto lo va saber todo el mundo!
Yo no sé qué pasó después. Pero jamás me llegaron a molestar. El 15 de septiembre de 1965 empecé a trabajar como profesor graduado en el Liceo Simón Rodríguez de Carúpano, y ¡desde ese año ha corrido mucha agua por esos puentes, hasta el sol de hoy!
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