MI HERMANO REINALDO: EDUCADOR Y CANTANTE
Choíta trajo al mundo a Reinaldo Luis el 13 de enero de 1937. La asistió la “partera oficial” de Canchunchú, la señora Brígida y la abuela materna que adoptamos, Eladia González, “Malalala”. Tenía yo 4 años, y me dio mucha rabia que no me dejaran entrar a ver a mi mamá y “al muchachito que lloraba”.
Ese muchachito “pasmaíto” que hasta los 14 o 15 años pagaba medio pasaje en los aviones hasta que descubrieron que era “un leoncito afeitao”; monaguillo de Mons. Crisanto Mata Cova en el Valle del Espíritu Santo, después del padre Reinaldo Heredia en Juangriego, Margarita; niño cantante en las primeras emisiones de Radio Carúpano y Radio Nueva Esparta; bachiller en el Liceo Aplicación de Caracas, y alumno del Instituto Pedagógico Nacional en la especialidad de Historia, Geografía y Ciencias de la Tierra. Él, León Colina y Ramón Fermín Prieto fundaron la primera estudiantina del Pedagógico. León Colina como guitarrista, “Ramoncito” Fermín como pianista y Reinaldo como cantante. Montaron un repertorio de canciones de su propia cosecha, tan extraordinario que hicieron cambiar el ceño fruncido de las autoridades de la época, quienes a todo precio hacían respetar la “seriedad” de la institución.
Ya graduado, trabajó siempre en Carúpano, con un paréntesis de dos años en el que estudió becado para su Maestría en Educación en Indiana University, campus de Bloomington, Indiana, en Estados Unidos. Dedicó sus últimos años de carrera a la dirección del Liceo Pedro Arismendi Brito, en el sector San Martín de Carúpano.
Reinaldo Luis nunca abandonó sus inclinaciones artísticas y su talento lo puso al servicio desinteresado de la ciudad. Desplegó una intensa actividad cultural en los terrenos de la música y el teatro; fue secretario ejecutivo del Ateneo de Carúpano por muchos años, desde su fundación; acompañó a Luis Mariano Rivera en la difusión de la cultura popular, y tuvo — tiene– presencia en la radio y en otros medios hasta el sol de hoy. Es declarado Patrimonio Cultural Viviente por el Gobierno del Estado Sucre, y su trabajo en este sentido fue reconocido en un homenaje que le rindiera la Universidad de Oriente hace pocos años. Lourdes Martínez, su media costilla, es cómplice participante de toda esa intensa actividad artística que desplegó. También sus hijos, Reinaldito y Ángel formaron con ellos un cuarteto musical; y Asunción, incursionó en el ballet clásico.
Reinaldo Luis les ha cantado el “Ave María” a cientos de amigos y en esa actividad se ha convertido en una suerte de institución. Y llegó al punto de componer su propia “Ave María”. Y si había alguna duda de que el hijo menor de Choíta tuviera el talento de retar al Ave María clásico, se atrevió a cantarla en un matrimonio celebrado en Le Touquet, Francia y festejado en Saint Aubin, pueblo aledaño. El mejor elogio me lo ofreció un tío del novio quien, sumamente emocionado me tiró una lenguarada en francés. Como yo no sé francés, un asistente amigo me lo dijo en cristiano: “Mire mesié Hernández, yo no tengo edad para ser sentimental, pero ¡ese carajo me hizo llorar con ese avemaría!”
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