HUMOR POPULAR AYER Y HOY
Hoy se ha puesto de moda que en la pantalla de tu teléfono celular te aparezca un chiste, la mayoría de las veces chabacano. Y algunos pocos te arrancan una sonrisa. Casi siempre son anónimos, nunca sabes su origen, ni la intención. Lo regionalizan, pero a lo mejor provienen de la misma España, de Cuba, o de cualquier país latinoamericano.
Acabo de recibir uno que transcribo: “Un avión cae en la selva y entre los pasajeros sobrevivientes hay 10 maracuchos, 12 caraqueños, 7 guaros, 13 margariteños y un gocho. Optan por quedarse dentro del avión, pero pasan tres días y se acabó la comida. Se reunieron dejando al gocho en un rincón y le dicen a éste, Por unanimidad te nombramos como representante, para que vayas a conseguir alimento para todos. ¿Yo? ¡Pero si sólo tengo este cuchillito! Y nos dejas esa navaja, pues tenemos que cortar y preparar lo que vayas cazando.
Sacan al gocho del avión, (éste) agarra un pedazo de madera y no regresa. ¡De repente! Se asoman todos por las ventanillas y ven al gocho corriendo como el diablo perseguido por un enorme y feroz león . Todos están de acuerdo que no lo pueden dejar morir, así que se ponen cerca de la puerta para abrirla en el último segundo… Viene el gocho con todo lo que puede, se acerca al avión, los de adentro abren la puerta, el gocho se agacha en el mismo instante en que el león da un salto, cayendo éste dentro del avión. El gocho se levanta, cierra la puerta y les grita:
–¡¡Vayan pelándolo, que voy por el otro!!
Y esto me hizo recordar a un cacho que nos echaba Emilio Russián por allá por los años cuarenta del siglo pasado, cuando estudiábamos bachillerato, que en Caracas hubo un concurso internacional sobre la mejor habilidad para cortar en el aire a diminutos insectos.
Y en el concurso se inscribieron tres espadachines europeos —de los mejores del mundo— y un campesino de los alrededores de El Pilar con un machete.
Salió el francés, lanzaron al aire un mosquito, y en un santiamén le cortó la cabeza, seguido del emocionado aplauso de la audiencia y del jurado.
Salió el inglés, lanzaron otro mosquito, y finamente descabezó al mosquito, y el resto del cuerpo lo cortó longitudinalmente. Aplausos mucho más intensos.
Salió un belga, y hábil y rápidamente cortó al mosquito que le presentaron en picadillo. Aquel auditorium se venía abajo en gritos y aplausos.
Salió el campesino de El Pilar, le tiraron otro mosquito, y el hombre dio dos machetazos, pero ¡el mosquito siguió volando! ¡Uhh Uhh Uhhh! se burló la audiencia, y hasta el jurado. A los que el campesino le grita: ¡¡Ese zancú, ese zancú, ese zancú más nunca va tené un hijo en su vida…!!