NAPOLEON, VIEJO, PERO NO PENDEJO

Ahora está de moda que te atraquen. Y los viejos somos víctimas fáciles. En estos días, en Carúpano, como en toda Venezuela, la han dado por meterse en nuestras casas, y con una pistola–real o fingida— o simplemente una navaja,cometen sus fechorías.
A Napoleón, carupanero, hermano de la cofradía de los longevos de esta ciudad pariana, de unos 95 o 96 años, se le acercó un joven atracador, quien lo conmina:
—¡Vamos vejuco, te vas sacando esa sortija y ese reloj, y rápido, porque me pongo nervioso y suazzzz!
Napoleón, bien tranquilo, le responde al atracador:
—Anjá, y mira, ¿esa sortija y ese reloj son tuyos?
—¡Ay! Me salió cómico el vejeztorio! ¡Vamos, momia viviente, haz lo que te dije si no quieres que te meta unos cuantos tiros!
—Mijo, seguro que te mandó Dios. Mira papá, ya yo tengo 95 años, ya he vivido demasiado, Le he pedido a Dios que ya está bueno. Me ha oído, Así que, ¡Anda, échale bolas! ¡Pégame los tiros!
El muchacho, viendo el desparpajo del “vejuco”, quedó psíquicamente desarmado, y se desternilla de la risa.
—¡Ta bien, viejo el coño! ¡Vete pa la mierda, anda!
El cuento me lo había echado Manuel, pero no le creí en absoluto. Una vez, Manuel, sentado en la Plaza Colón con Napoleón, me llama y me dice:
–¡Mira, aquí está Napoleón. Dile que te cuente la vaina, pa que tu veas que es verdad!
ooo